La primera mujer turista espacial
19 09 2006
Tenía tan sólo dos años cuando el primer hombre llegó a la luna y seguramente guardará recuerdos borrosos de la llegada de la siguiente decena de hombres que hollaron nuestro satélite hasta el último viaje realizado en 1974.
Sin embargo, seguro que Anusheh Ansari disfrutaba viendo el lanzamiento de aquellas naves espaciales que se dirigían a las más recónditas profundidades del espacio para explorar con naves automáticas el sistema solar, y soñaba, con más modestia, poder al menos algún día montarse en uno de los transbordadores que no salen de la órbita de la tierra, pero que tocan lo que Carl Sagan denominó como “la orilla del océano cósmico”.
La rica empresaria iraní de 39 años de edad vivirá el mes de septiembre su pequeña odisea espacial cumpliendo así el sueño que desde niña tenía, y viajará al gigantesco mecano que llaman Estación Espacial Internacional (ISS) desde cuyas ventanillas podrá divisar la imagen de la tierra.
Un golpe de fortuna ha querido que su competidor japonés, Daisuke Enomoto, no haya podido superar las pruebas médicas, por lo que será Ansari la que viajará en su lugar, pagando la “astronómica” cantidad de 20.000.000 de dólares.
Esta mujer de Teherán comenzó la primera aventura de su vida no en el espacio, sino en la misma tierra cuando con sólo 17 años de edad decidió marcharse de su país y emigrar a los Estados Unidos, donde vivió un tiempo con su tía. En este país estudió en la Universidad de Washington donde se licenció en ingeniería de comunicaciones, para más tarde cofundar en Texas la empresa Telecom Technologies, merced a cuyas enormes ganancias va a poder ver cumplido su sueño de astronauta por diez días.
Para poder viajar al espacio, Ansari ha tenido que realizar severas pruebas médicas y entrenarse a fondo para superar los efectos adversos de la ingravidez. Está previsto que el despegue de la la Soyuz TMA9 que le llevará a 350 kms de altura, junto a dos astronautas, uno ruso y el otro norteamericano, se realice el próximo 14 de septiembre, si el tiempo no lo impide.
Ha querido el destino que el número de serie de la nave que la va a trasladar al espacio sea el mismo que el de la piedra protagonista de la novela de Arthur C. Clarke, 2001, una odisea espacial, cuya intrigante historia y enigmático desenlace cautivó seguramente a Ansari, que no podía ni imaginar que algún día llevaría la bandera de Irán al espacio.
irna.ir/







